Soy Dominique y soy una persona trans queer. Soy un chico, una chica y nada a la vez. Para acercarme un poco más a mis instintos y solventar mis estudios, ejerzo el trabajo sexual.
Hay un montón de encuentros fugaces y apasionados, que me hacen agua la boca, me erizan los vellos de la piel y me provocan hacer sonidos durante la noche.
A veces estos sonidos toman forma de palabras concretas como sexo, sexual, sensual y recuerdo cuerpos de todo tipo.
Cuerpos turgentes, madurados, con cicatrices, con aceites esenciales, cuerpos jóvenes y lozanos, cuerpos maduros y perfectos.
La última vez que sentí un placer nuevo fue cuando el carpintero me pidió un encuentro en donde hacía muebles, donde me hizo sentar en una mesa de gruesa y fría madera; comenzó a besar mis pechos masculinos y peludos, yo respiraba con profundidad el olor a trago que tenía impregnado y el aroma a aserrín que estaba en todo el lugar. Me pedía que le gimiera su nombre, con voz de suspiro, con tono suplicante que le dijera su nombre y con ello conseguía más ímpetu sexual.
Siempre me ha dicho que le encanta que esté en un punto medio, entre ser un chico y ser una chica, que me hace chúcara el ser tan ahombrada y que me hace un putito hermoso el que sea tan delicado.
Le gusta verme en desnudez usando mi lencería de trabajo, le gusta el contraste de todo mi cuerpo, la forma en cómo sujeto mi cabello cuando me besa las pecas en los hombros o la forma en cómo le acerco mi cigarrillo para que me lo encienda.
El carpintero tiene unas manos trabajadas, dedos largos pero callozos, su forma de apretarme la cintura es especial, sentir sus manos en mis nalgas me electrifica. Lo veo de vez en cuando y siempre le doy una yapa en la atención, generalmente siempre tiene que ver con miradas profundas a mis ojos y preguntas por cómo están mis cosas en casa.
Lo bueno de estos encuentros es que él y yo sabemos amar el momento, amarnos en ese momento y saber que hay otros amores y otros momentos. Le gusta contarme asuntos de su esposa que reclama, le gusta que le diga que aún la ama y que lo que le doy es una fantasía.